Para los consumidores de aceite de oliva, acá va un poquito de historia de este noble, rico y saludable producto.
El árbol del olivo esta enraizado a la civilización desde el principio de los tiempos, de su fruto (drupa) se obtiene el aceite de oliva, utilizado no solo para acompañar o realizar nuestras comidas, sino para alumbrar, en cosmética, en fabricación de telas, en salud curando heridas, actos litúrgicos y en algunos momentos se lo considero como dinero en efectivo.
El olivo fue introducido por los españoles y sus rutas comerciales a Centroamérica y Sudamérica, no prosperando en la primera por razones climáticas, pero en América del Sur si, por lo tanto, podemos encontrar cultivares de olivos en México, Perú, Uruguay, Colombia, Argentina, Chile y en Bolivia. Necesita de veranos cálidos y escasas lluvias, acumular horas de frio para que las yemas salgan del reposo y horas de calor para florecer y madurar el fruto.
Existen en el mundo más de dos mil variedades, que se encuentran presentes además de los países nombrados con anterioridad, por supuesto en la cuenca mediterránea, España, Italia, Francia, Norte de África, Canadá, Estados Unidos, Brasil, China.
Lo ubican originario del Cáucaso, extendiéndose hasta Irán y las costas mediterráneas de Siria y Palestina, coincidiendo con la expansión de las civilizaciones mediterráneas que durante siglos condujeron los destinos de la humanidad, dejando su impronta en la cultura occidental.
Se han encontrado hojas de olivo en depósitos del Plioceno en Italia, en estratos rocosos del Paleolítico Superior en el norte de África y en excavaciones de la Era de Bronce en España.
Algunos de los olivos milenarios se encuentran en España, como la Farga de Ariòn I, que tiene más de 1700 años, otros en el distrito de Belén al sur de Jerusalén, que de acuerdo con el Ministerio de Palestina tiene una antigüedad de más de 4000 años (posicionándolo en el árbol de olivo más antiguo del mundo).
Narra la historia y calcula a base de datos recogidos que 700 años A.C en una vasta región que comprende una gran parte de la Argelia actual, existía una extensión cultivada con olivos que sobrepasaba la cifra de un millón de hectáreas.
El cultivo del Olivo fue introducido a España por los fenicios, pero no fue notorio su desarrollo hasta la llegada de Scipio (212 A.C) y el poder de Roma (45 B.C), convirtiéndola en uno de los principales exportadores de aceite de oliva, luego los árabes introdujeron sus propias variedades en el sur de España, mejorando las ya existentes y aportando nuevas técnicas de cultivo y sistemas de riego y también en su vocabulario.
El olivo (Olea Europea) pertenece al género Olea, de la familia Oleaceae. Es un árbol de copa ancha y hoja perenne que puede vivir varios siglos porque tiene la particularidad de poseer yemas temporales en su bajo-tronco para emitir raíces y brotes y una propagación de los más variada que incluye reproducción (carozo) y multiplicación (semillas, hijuelos, acodos, estacas e injertos).
Foto de portada: hojas de olivo fosilizadas en piedra volcánica, hallada en Santorini, Grecia, de 60000 años de antiguedad (aproximadamente).
Adriana Carrasco
IG Adriana Berbora
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