Por Ana Josefina García Santillán
La Comisión Europea (CE) realizó un informe sobre perspectivas agrícolas de la Unión Europea (UE) en el período 2023 – 2035 en el que se considera que el cambio climático generará volatilidad en los rendimientos y la calidad del aceite de oliva.
Aun así, se apunta a que la investigación, la innovación y la introducción de variedades más resistentes podría reducir en parte los impactos negativos y conducir a un aumento en los rendimientos de alrededor del 0,5% de acá al 2035.
En Bruselas se espera que se mantenga la superficie para la producción de aceite de oliva mediante nuevas plantaciones y sistemas más modernos, aunque también se estima que habrá un abandono de tierras debido a la falta de relevo generacional en explotaciones agrícolas y a la competencia entre sistemas de producción y cultivos.
La producción de aceite de oliva de la UE podría alcanzar los 2,2 millones de toneladas en 2035. La popularidad de la Dieta Mediterránea y las campañas de concientización sobre la salud respecto al aove serían las principales razones. El consumo se mantendría estable sobre todo en los países productores.
Las exportaciones de la UE representarían una proporción mayor: hasta el 45% en 2035 (alrededor de un millón de toneladas frente al 37% de 2018 -2022), gracias a la expansión en los mercados asiáticos. Las importaciones de aceite de oliva podrían continuar para contrarrestar en parte las pérdidas de la producción anual.